
Y me encontré de nuevo en este país de las maravillas, donde todo parece y nada es, donde todos prometen y nadie cumple, donde el amor y el odio son lo mismo y lastiman igual de fuerte. Y de repente apareciste tu, tan distante, tan raro, tan encantador... tan extrañamente atractivo.
Te soñé en un café hace meses y resulto extraño que, cuando me conociste, mencionaste que te resultaba familiar.Al final de cuentas poco hable contigo y eso basto, basto para sentir que me gustaría pasar mucho tiempo contigo, para reconocer tus manos y desearlas cerca de mi, para pensar en los defectos que me van a gustar mas que las virtudes; como es costumbre, para comprar ilusiones que sé que van a doler, y ganar esperas, de esas que son odiosas y nunca llegan....
Y se que probablemente terminaras siendo un buen amigo, alguien que por tiempos y distancias (eso sin contar tu opinión al respecto) no podría figurar de algún otro modo (o tal vez si?...). Me llamaste la atención sin querer, no es tu culpa que a veces tome lo que me sucede y lo convierta en un escrito revelando, a todo aquel que pasa por aquí, lo que pasa por mi mente; a veces falta de cordura y llena de colores. Se que probablemente ni siquiera me recuerdes con claridad... es solo que a veces me gusta pensar que aún existen seres parecidos a mi, personas que están dispuestas a seguir al conejo blanco y correr hacia la madriguera para ver que tan larga es la caída.

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